11/5/07

Romeo debe morir, o, el martes 13 no te cases, no te embarques y no juegues al truco


El año 2005 se dividió en dos semestres; el primero, pletórico de sexo, el segundo, ausente de todo eso, tristemente ausente. Pablo, Leonel y yo teníamos relativo éxito en esas cosas del lujurioso primer semestre, pero como dice el viejo tema del oso “todo tiene un final, todo termina”. Fatídico y mal parido fue el martes 13 de julio de ese año, y todo por culpa de un partido de truco.
Estábamos en el bar “La yeta” sentados en la mesa 17 y recuerdo que después de que pasó el gato negro nos dieron ganas de jugar al truco. Me levanté y pasando por debajo de la escalera de incendios le pedí las cartas al mozo:
-Che Menem, alcanzame las cartas –le dije al mozo, al que le decían así por que era turco y cagador.


No pasaron más de 666 segundos y nos dimos cuenta de que faltaba un cuarto. Fue ahí, en ese preciso instante, que lo vimos: estaba a un costado, cabizbajo, de prominente nariz, con evidente estrabismo y labios leporinos, era un flacucho que no dudamos en invitar.
Más allá de que me tocó con el flacucho que resultó llamarse Romeo y que nos dieron una paliza porque cantó falta de envido con 22, el partido estuvo bueno.
De ahí en más el famoso trío del pueblo pasó a ser cuarteto, aunque Romeo tenía poco éxito, pero como dice el refrán, “cambia, todo cambia”.
Y el cambio empezó después de que le sirviéramos en bandeja a la Flopi, más conocida como 24 horas, porque estaba siempre abierta. Ahora creo que el error nuestro fue elegir a Flor, porque dirán lo que dirán de ella, pero en su “segmento” es referente. Nos extrañó que Flopi y Romeo pasaran la semana juntos.
Diríase que el fin de semana salimos invictos, no levantamos ni sospechas. Encima nos tuvimos que volver a pata porque habíamos ido en el auto de Romeo y éste se había ido con Rosmarí, la principal oponente de Flopi.
Eso fue un jueves, el viernes Romeo se fue con Rosmarí, Flopi y Catalina; otra vez “invictos” y a pata. El sábado nos propusimos cambiar las cosas y lo logramos: nos volvimos en taxi porque habíamos llevado plata; Romeo se había ido con siete mujeres.
El domingo nos juntamos los cuatro a desenmascarar al gato. Estábamos decididos. Mucho esfuerzo no nos hizo falta, porque al ir al baño y “pelar” en el mingitorio vimos la razón de tanto éxito de Romeo, que no era una, sino 23 centímetros de razones.
El drama no era su éxito, sino que éste era el motivo de nuestro fracaso, no dejaba ser vivo en paz nuestro amigo. Había que actuar y actuamos.
Usamos a Malcom X, el rottweiller de Leonel que tenía predilección por morder en cierta zona masculina. Por “desgracia” del destino cierta noche Romeo se quedó encerrado en el patio con Malcom X. el pobre sufrió mucho, pero después de 14 horas de operación le pudieron restituir lo suyo más dos centímetros extras que le pidió al cirujano.
Ha pasado casi un año de eso. Leonel se fue a estudiar a un pueblo vecino, Pablo nos sorprendió con su repentina transformación a travesti y hasta dicen que ha pasado por la “cama del pueblo”, como le dicen al catre de Romeo. Yo ahora mantengo citas por Internet y soy asiduo visitante de ciertos nights clubs, pero sigo maquinando, para mí, Romeo debe morir.




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6 comentarios:

Ariel dijo...

ajajajaj que pedazo de hdp, che rosmarí trae muchos recuerdos ese nombre, es decir, es un nombre que se ajusta a muchas chicas del pasado jaaj

muy bueno

Adrian Pegaso dijo...

Che, pasame la direccion y lo visito... esteeemm, digo... uhmmm... cof cof ¬¬

...HAGO QUE PAREZCA UN ACCIDENTE!!

Bexos
Ad

Evan dijo...

Pero cheeee... hombres tienen que ser... dejenló en paz a ese Romeo!!

Saluditos Javi!

Davor dijo...

Romeo, además de morir debe ser difamado... Tiene que ser un mentira.

@lejandra dijo...

en una de esas tambien anda x esos lados el masajista cubano...

su DT

Kunuca dijo...

jajaja, te fal`tò contar que al levantarte a pedir las cartas, se te cayò el salero al piso.
besos