13/7/07

Leyenda del valiente

Estuve mirando una de esas películas cuyo objetivo es que pases dos horas entretenido y que derrames alguna lágrima: en mí, el primero lo consiguió, el segundo se lo debo, la última película que me hizo llorar fue la de San Lorenzo campeón de 1.995 (que miré el año pasado por una abstinencia que me tenía melancólico). Me visto de (intentaré escribir su apellido como suena, juro que no usaré el Google)... Axel Kutchevastky (¿?...si no sabés quién es usá vos el Google, yo no soy educativo) para contarles que era una peli en que un tipo se va a vivir a un departamento y descubre que hay una mina viviendo ahí. Ella dice vivir ahí y bueno, se descubre que la rubia (la de Legalmente Rubia, juro que no usaré el Google para pequeñeces) está muerta. Después se descubre que en realidad está en coma hace 3 meses y la van a desconectar, entonces el tipo, que ya hizo buenas migas con ella (pero chicas mal pensadas él no puede tocarla asique no piensen que es por sexo), la ayuda a que no le desconecten el respirador haciendo miles de cosas para lograrlo: finalmente, ella revive y quedan juntos y le planta un beso (sí chicas, tenían razón, era sexo, qué otra cosa podía ser...). Bueno el meollo de este asunto no es la peli sino que me hizo acordar a una historia personal de cuando yo andaba por los 16 más o menos y me gustaba mucho una chica, pero mucho. Resulta que a lo primero me pareció que había onda, pero estuve algo lento y la mayor invitación que recibió de mí fue a jugar al Pádel (y bue.. era la moda). Pasaron unos meses y ella fijó su vista en otro lado, yo desvié mi vista de quien la tenía en ese momento y me di cuenta que ella, cuyo nombre empieza con G, era mi primer amor, o al menos, la primera por la que sentía eso que llaman amor. Hice de todo por obtener su atención y soporté que incluso para el Pádel me cambiara: Hace un par de años, en mi frenética época de escritor, le hice un poema tipo grafitti con un trasfondo tragicómico de alguien enamorado que se mandó una cagada, se hizo el valiente y volvió como perro arrepentido que sabe que estás enojado porque te meó la rueda del auto y se acerca con la cola entre las patas. Las líneas eran las siguientes:
Leyenda del valiente
Doblé en la esquina y me introduje en tu barrio
pinté las paredes con dos leyendas desafiantes
una decía “me las vas a pagar…
Anónimo”
la otra, la última que garabateé antes de irme, fue:
“amor, te pido perdón por todo, también por el otro graffiti”.

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6 comentarios:

Pablo dijo...

juas que valiente, che deja d enchastrar paredes y llamala por telefono

Martins dijo...

2 cosas: esa plicula la vi y lloré :)


y como salio el aprtido de padel con ella? jaja

Gabriela dijo...

Mmm a mi nunca me invitaste a jugar al padel asique esa G no soy yo, ademas no te conozco hace tanto jajajaa

bso

Javier dijo...

yo jugué con ella, la quería bien cerca y me hacía el profesor.

Gaby: no, tranqui no sos vos, sino hubiera puesto mi actual amor jajaja

Adrian Pegaso dijo...

Che... no puedo leer mas no me funciona el link :(

Bexos
Ad

Horacio dijo...

la fina diferencia entre ser un hombre cuidadoso y un boludo aletargado ha quedado plasmada en tu relato. jeje